Un estudio del Himalaya liderado por el geólogo Oliver Jagoutz, reveló que las fuerzas tectónicas que unieron India a Asia lo hicieron a toda velocidad hace 40 millones de años y
no 50 como se pensaba originalmente, lo que generó asombro en la
comunidad científica, que creyó por años en los estudios realizados en
1970 y 1980.
Este choque fue uno de los más espectaculares de la historia de las placas tectónicas de nuestro planeta y dio
lugar al Himalaya que conocemos hoy, describió en su informe el
Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde Jagoutz, es el profesor
asistente de geología.
Lo que descubrió Jagoutz, es que realmente ocurrieron dos eventos importantes, y no uno, como erróneamente se sostenía.
Hace 50 millones de años la India se
estaba deslizando de manera constante hacia el Norte y en esa época
chocó con una cadena de islas. Posteriormente, unos 10 millones después
chocó con la placa continental euroasiática.
“La India vino corriendo a toda velocidad hacia Asia y ‘bum’, chocó“, dice Jagoutz, autor del artículo publicado en la edición de Letras de la Tierra y Ciencias planetarias.
“Pero en realidad no creo que haya sido
un solo choque( …)esto cambia radicalmente la forma de pensar sobre la
colisión India / Asia”, advierte,
Durante su investigación el equipo se
guió por un caso ocurrido en Australia. En Oceanía la placa australiana
chocó con las islas del Arco Sunda. Los investigadores descubrieron en
el lugar del encuentro, que se formaron dos tipos de rocas claramente
diferenciadas, según su análisis isotópico. Esto se produce por la
fuerte colisión. Unas rocas eran las que se formaron antes del evento y
otras después.
Jagoutz viajó al Himalaya e identificó
las rocas que corresponden a la colisión y buscó otras similares a
estas, en la esquina noroeste de la región, parte de la India, y que
ahora comparte con Pakistán, en el arco Kohistan Ladakh.
Este bloque de montañas se cree que corresponde a la cadena de islas que se quedó intercalada entre los dos continentes.
“Jagoutz atravesó el terreno montañoso
con mulas de carga y mazos, tallando muestras de rocas de las fronteras
norte y sur de la región. Su equipo recuperó tres toneladas de rocas, en
las que él y sus colegas analizaron los isótopos”, destaca el informe
de MIT.
Jagoutz y sus colegas determinaron la
edad de unos 3000 trozos de 100 a 200 micras de largo (circones) del
norte y sur de la región, y realizaron el análisis isotópico, con un
método en que el que el uranio se convierte poco a poco a medida que pasa el tiempo. Midió además las proporciones de estroncio a neodimio, y lutecio al hafnio, para determinar la presencia de una colisión.
“El equipo encontró una firma muy clara.
Rocas de más de 50 millones de años estaban contenidas exactamente en la
misma proporción de isótopos en las muestras de ambos lados norte y
sur”, dice el informe de MIT.
“Rocas de menos de 50 millones de años,
se encontraron a lo largo de la frontera sur del Arco Kohistan-Ladakh,
que mostró de pronto una gama de relaciones isotópicas, lo que indica un
evento tectónico dramático”.
“Junto al límite norte del arco, se
produce el mismo cambio repentino en los isótopos, pero sólo en las
rocas de menos de 40 millones de años”.
En base estos resultados del estudio, Jagoutz concluyó el nuevo calendario de las colisiones de la India y Asia.
Hace cincuenta millones de años, la India
colisionó con una cadena de islas, y las empujó hacia el norte. Diez
millones de años después, la India colisionó con la placa euroasiática,
intercalando esta cadena de islas, ahora conocida como el Arco
Kohistan-Ladakh.
A su vez, lo que vemos hoy de la India es
mucho menor de lo que era realmente, ya que con el choque una parte se
deslizó por debajo de la placa euroasiática.
Ahora se cree que seguramente la India
era más pequeña de lo pensado. Si la India se movió por más de 10
centímetros al año, como sostiene la geología, en 10 millones de años da
1000 kilómetros. Es decir son 1000 kilómetros menos entre los 50 y 40
millones de años pasados.
Peter Clift, un profesor de geología de
la Universidad de Luisiana, reconoció que este nuevo estudio creará un
gran debate entre los geólogos. “Creo que una gran cantidad de evidencia
ya existe”, confesó Clift.
Al respecto de los escritos de los años
1970 y 1980, Jagoutz cree que “entonces, de alguna manera ésta (la
literatura) se fue en otra dirección, y la gente en gran parte olvidó
esta posibilidad. Ahora bien, esto abre un montón de nuevas ideas”
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