Tal vez no podamos “parar la moto” para hacer este pequeño
ejercicio, porque andamos muy liados y estamos apurados, que el tiempo
vuela y no llegamos… Pero, buenas noticias: no es necesario. Lo podemos
hacer aún con la moto en los límites de la velocidad recomendada. Como
todo lo que propongo, viene de mi propia experiencia, de lo que a mí me
sirve para ir conduciendo cada vez mejor, y tal vez a tí te sirva
recordar algunas cosas de las que a veces nos olvidamos.
Percepción
consciente. Detenerse y reorientar nuestra percepción para no dejar de
ver aquellas cosas que pueden nutrirnos, y que también existen.
Sea cual sea el vehículo que estés conduciendo, o la tarea que estés
desarrollando, es bueno recordar que existen esas interfaces de
comunicación entre tú y tu vehículo, entre tú y tus herramientas, entre
tú y lo que haces o lo que estás creando.
¿Recuerdas cuando estabas aprendiendo a andar en bici?
Al principio ponías tu atención en el manubrio que se te iba de un
lao pal otro, a veces se te escapaban los pies de los pedales porque te
resbalaban, y por un momento dejabas de atender al camino y te dabas el
porrazo.
Pero poco a poco tus neuronas fueron cableándose de cierta manera, y
crearon un circuito que fue fortaleciéndose, gracias al placer que
experimentabas cada vez que lograbas andar un tramo sin caerte.
Hoy, sabes andar en bici. Y por más que dejes de andar durante años,
cuando la quieres de nuevo, te montas y ¡hala! en breve las chicas que
forman tu cotarro particular neuronal, se reacomodan y te llevan a andar
en bici otra vez.
Este podcast de la semana pasada en Cadena Ser Lanzarote, contiene un
ejercicio muy simple, que a mí me ha ayudado en la vida a fortalecer
esa comunicación que puedo tener con mi vehículo (mi cuerpo), un
ejercicio de percepción y atención consciente, como
esas que te requerían los primeros momentos en la bici, o cuando
estabas haciendo el curso para la licencia de conducir el coche.
Pues dale al PLAY:
Este ejercicio en particular, tiene el objetivo de que recuerdes
desde dónde y cómo, podemos los humanos ir reforzando esa interface de
comunicación que tenemos con nuestros procesadores de estímulos y
señales, con nuestro aparato perceptual.
Si quisieras comunicarte con tus neuronas (seres inteligentes unicelulares que viven en tu cerebro) ¿Por dónde empezarías?
Yo te propongo que recuerdes la forma en la que lo hacías. Y una
práctica que puede servirte para recordar, es comenzar desde tu
respiración.
Fuente: http://biancaatwell.com
Fuente: http://biancaatwell.com
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